ESCALADAS EN LA COMARCA DEL ALT BERGUEDÀ

- La comarca del Alt Berguedà es una de las más accidentadas de Catalunya, y por ello una de las más frecuentadas para el montañismo gracias a sus buenas comunicaciones respecto a la capital. Situada al norte de Barcelona y dominada por la cuenca del río Llobregat, comparte gran parte del eje calcáreo pre pirenaico ofreciendo un buen número de zonas privilegiadas para la escalada bien conocidas por todos. Sin lugar a dudas, el Pedraforca es el icono más representativo de la comarca y una de las escuelas más célebres desde los inicios, donde ha desfilado la flor y nata del alpinismo catalán. Otras zonas como la Serra d'Ensija y el Cadí-Moixeró, también destacan claramente y significan la futura reserva para los amantes de la aventura siempre y cuando la legislación lo permita.



- Desde la boca sur del Túnel del Cadí podemos observar claramente un destacado conjunto rocoso, con el potencial suficiente para albergar una de las escuelas de aventura más consistentes dentro de un oasis protegido, incomprensiblemente rodeado de actividad todo el año bajo la mismísima cima de la Tossa d'Alp. Su privilegiada orientación, calidad del terreno y roca disponible, salta a la vista para cualquier profano con solo asomarse al mirador dels Orris, cercano a la carretera que conduce a Coll de Pal desde Bagà y punto de partida hacia las paredes. De todo el arsenal calcáreo visible destaca un marcado espolón cuya línea paso inadvertida desde un principio, y su conquista no llegó hasta medianos de los 80 cuando tímidamente se exploró la zona antes de que restringieran su acceso. Un asalto fue suficiente para rematar un trazado en libre extraordinario, cuyo éxito duró poco tiempo al prohibir definitivamente la escalada en toda la zona del Moixeró, el caso más patético de toda la geografía catalana. Itinerario semiequipado con pitones. Existe un embarque a mitad del L4 bajo el gran techo característico, donde se aprecian unas chapas sin sentido.



- Una vez conquistado el Espolón del Rebost, las debilidades de su flanco sur pronto atrajeron al personal desvelando un par de rutas muy elocuentes y atrevidas: la vía Zeit y el Diedre President. La primera ofrece un trazado un tanto sinuoso enlazando las fisuras existentes mediante una escalada en libre poco equipada, donde hay que andar muy suelto y adivinar el camino correcto hasta alcanzar la parte final del espolón, tras algunos pasajes muy puntuales (protegidos mínimamente) donde se acentúa la dificultad. El Diedre President representa la escusa principal de la pared y su escalada una buena dosis de aventura, cuanto más arriba más sorprendente. Un primer tercio de trámite da acceso al eje principal del diedro donde aparece el tramo más intenso, afortunadamente breve, hasta que la fisura se vuelve más generosa y practicable. Una vez pasado el diedro, un muro vertical y monolítico obliga a emplearse a fondo, con todo el ambiente que otorga el considerable desnivel de la roca más altiva de la zona: la Roca Freda. En las dos vías se recomienda llevar algunos clavos de refuerzo, para montar reuniones y por si hay que retirarse en un momento dado.



- La Serra d'Ensija, más conocida por la Roca Gran del Ferrús, presenta en su extremo más occidental una gran pirámide grisácea denominada Roques Blanques. Se trata de una pared de aspecto alpino donde finalmente se han abierto algunos itinerarios de cierto interés, amortizando la calidad del terreno y su cómodo acceso desde el Coll del Portet. Para ello hay que dirigirse al pueblo de Saldes y continuar unos pocos km hasta el Coll de la Trapa, donde aparece a la izquierda un desvío que lleva a Vallcebre desde el norte. Pasada una zona de picnic (la Palomera), una pista a mano derecha conduce hacia el objetivo atravesando la vertiente norte de la montaña hasta morir cerca del Portet. Desde aquí se divisa perfectamente la pared, y un camino bien marcado pasa prácticamente por la base de los itinerarios en poco más de 20 min. La vía Rhayader ofrece una escalada en libre solo equipada en los pasos claves, cuyas reuniones se montan en los oportunos pinos que salen al paso. Roca muy buena en conjunto destacando el penúltimo largo por su mayor dificultad. Orientación W con una panorámica total de la cara S del Pedraforca.



- La Triple Directa representa la combinación idónea para superar el eje principal del Pic Superior desde la Canal de la Grallera. Una vez en el pie de vía, un arrogante diedro configura el primer resalte como preámbulo de una larga y agotadora ascensión de más de 600 m, con predominio de la escalada atlética semiequipada y con un relativo compromiso dadas las factibles escapatorias a lo largo de la misma. El segundo resalte se presenta técnicamente más exigente, enlazando buenas fisuras hasta alcanzar la marcada cresta que lleva hacia los dominios de la gran cueva de la Grallera, bajo el tercio final que sin lugar a dudas constituye la joya de la ascensión. Una sinuosa placa con un clavo y un par de espits alejados conduce a un balcón privilegiado entre la verticalidad, punto estratégico para atacar el último obstáculo mediante una oportuna línea fisurada, que lleva a la arista cimera y a la cumbre más solicitada del Alt Berguedà. Una romántica escalada que de seguro no nos dejará indiferentes por sus inéditas perspectivas, calidad de pasajes, y con roca buena en general salvo el primer y parte del segundo largo.



- La vía Área Privada presenta una línea en libre bien definida como recompensa al considerable esfuerzo que exige su aproximación. Desde la subida al collado del Verdet hay que atravesar a la izquierda e improvisar por fuertes pendientes hasta el inicio del itinerario, dominando un buen instinto de la orientación para acertar la definitiva canal que conduce al pie de vía. Se trata de una escalada poco equipada con una entrada muy atractiva, donde una fisura en diagonal sortea un monolítico frontón hasta alcanzar la R1. A la salida de ésta encontramos un diedro difícil pero breve, puesto que el terreno pronto se vuelve afable con un par de largos muy asequibles. La tirada final justifica por sí sola una aventura de relativo interés, pero con unas perspectivas inéditas de la Torre Capeta y la Grallera. A la salida hay que remontar hasta alcanzar la cresta principal y localizar el camino de bajada del Verdet por la derecha. Roca buena en conjunto y una ruta rápida para desvelar uno de los rincones menos solicitados de toda la muralla norte con diferencia.



- La Nordmagnum ofrece una línea bien definida desde un principio, aprovechando de la mejor manera la diagonal ascendente que lleva al solitario pino arraigado en la roca, y prosiguiendo por el oportuno diedro que alcanza la gran diagonal de la vía Pany-Ferrera. Desde aquí y localizando una chapa azul en el siguiente obstáculo, continúa directamente sorteando los desplomes hasta ganar la rampa central por donde podemos atravesar fácilmente la pared. Una vistosa fisura ligeramente inclinada equipada con un espit azul y algunos clavos, solventa la verticalidad del segundo piso y conduce al pie del diedro más destacado del último tercio, del cual se sale por la derecha para alcanzar la arista final de la vía Joan Martí que sube por la derecha. Una formidable escalada que como su nombre insinúa, transmite toda la grandeza de la cara norte descubriendo la lógica más significativa, pese a sus paréntesis y posibles escapatorias que rompen la magia de la ascensión. Roca aceptable en conjunto, con equipamiento puntual en los pasos claves.



- La pared de la Grallera significa todo un trofeo de coleccionista dada su alejada situación con respecto al escenario habitual, exigiendo un pesado acceso por la Canal del Riambau o bien ascendiendo por la clásica vía de la Grallera. Una vez en sus dominios tenemos tres alternativas: la vía Estrems-Camps, épica y peleona, la Anglada-Cerdà, acrobática y elegante, y la Thora Blava, la más moderna y resultona. Abierta en el día, la nueva vía acierta la línea más compacta para ascender en libre al Pic Superior, mediante un trazado poco equipado, exigente y con el esfuerzo añadido, en la que encontraremos algunos pasajes expuestos especialmente a la salida de la R1. Una escalada que desvela las profundidades del Riambau y las considerables proporciones de una vertiente norte donde habita una flor azulada de aspecto inofensivo, pero de propiedades altamente tóxicas: la Thora Blava.



- La vía Ritual Extrem representa el trazado más idóneo para solventar el corazón del sector central del Calderer, siguiendo las debilidades disponibles y aprovechando un tramo de las vías Cerdà-Pokorski y Lalueza-Horrillo para encajar el objetivo. Destaca un primer tercio inédito y variado, que facilita unos pasajes de interés mantenido hasta ganar la cornisa principal. A partir de aquí se sigue por la Cerdà-Pokorski y la Lalueza-Horrillo hasta casi debajo del gran desplome, para atacar a la derecha una discreta fisura y retomar el eje del gran diedro. Con cierta habilidad, este pasaje se resuelve en libre, siempre y cuando no haya llovido y la roca aparezca bien seca, la única pega que tiene el recorrido. Por lo demás, cuenta con roca de calidad desde un buen principio, toda la gama de pasajes que podamos imaginar, y un cómodo retorno por los rápeles de bajada instalados a tal efecto por la izquierda del sector.



- Entre el Gat y el Collet de la Cova sobresale un eminente pináculo, cuyo caótico aspecto es motivo suficiente para considerar la mítica vía GEP el misterio mejor guardado de toda la muralla norte del Pedraforca. Para romper el hielo, ahora disponemos de la reciente vía Lunascente, una atrevida línea que descubre el flanco izquierdo del farallón, culminando por un terreno que cambia radicalmente a partir de la R4. Mientras que sus primeras tiradas presumen de una roca monolítica y con una formidable fisura para salvar el desplome, la continuación aparece laberíntica y tan frágil, que exige de un plus de atención para no salir proyectado en compañía de algún bloque. Una dificultad añadida que le suma más incertidumbre a un itinerario insólito, que sorprendentemente ya se ha repetido en un par de ocasiones por cordadas todo-terreno con ganas de aventura y pocas manías geológicas. Para llegar al inicio es necesario subir por la vía Pany hasta el jardín, y para el descenso seguir las marcas rojas que encontraremos justo al finalizar la escalada que conducen a la canal posterior del Gat.



- La Super-Gratton es una clara alternativa a la clásica vía Homedes, descubriendo las debilidades de su margen derecho sin llegar a coincidir en ningún momento. Se trata de una escalada poco equipada en general, en la que encontraremos algunos espits y pitones en los pasos claves, y el resto a proteger con los fisureros y friends. Destacan el L3 y L4 como lo más exigente debido a su verticalidad y dosis de exposición, especialmente a la salida de la R3, que le otorgan un mayor carácter. El resto continúa por el flanco oculto del espolón, mediante dos largos semi-fisurados con algún tramo delicado en cuestión, mientras no se sanee con el paso de las cordadas. Una aventura que difícilmente llegará a clásica, pero que posee un claro aliciente al solventar en libre moderado el perfil más observado de la muralla. Desde la R6 podemos continuar por la clásica o bien rapelar por las instalaciones de la Homedes al pie de vía (poco recomendable). Atención a la caída de piedras si hay cordadas en la pared.



- La vía Impala descubre uno de los sectores más recónditos de la muralla norte pese a estar situado entre las vías más frecuentadas: la Civis-Genís y la Homedes. Para llegar al inicio hay que dirigirse hacia la Homedes y antes de afrontar el último resalte, atravesar el bosque en diagonal ascendente a la izquierda para ganar una amplia cornisa herbosa dirección a Cabirols. Seguirla unos instantes hasta poder trepar fácilmente y alcanzar un nivel superior, donde aparece un gran túnel característico que conduce al pequeño circo que forma este peculiar desagüe natural de la pared. Remontando al lomo de la izquierda hallaremos el inicio de la vía SAME o Esperó Central, del cual utilizaremos el L1 hasta desviarnos a la derecha para montar la R1 en un buen pino. Continuando por lo más evidente, se llega al interior de una gran canal oculta por donde discurre la ruta Auqué-Muñoz. Abandonamos la canal a la caza de un diedro dirección a la pregona cavidad que domina el sector, y a la salida de ésta encontramos el paso clave de la vía (6a). El resto no presenta más complicaciones y continua por una arista fácil hasta alcanzar la cresta de Cabirols. Itinerario prácticamente desequipado. Roca aceptable en conjunto.



- La vía de la Nina se desenvuelve por un terreno de calidad, aprovechando una línea muy variopinta donde la marcada chimenea del L5 es la escusa principal del trazado. Una escalada prácticamente equipada al principio, y cuanto más arriba más favorable a la autoprotección mediante los fisureros y friends. Destaca el atractivo muro del primer largo donde encontraremos la mayor parte de las chapas (algunas más de las que marca el dibujo), y sobretodo el difícil pasaje a la salida de la R1 para solventar un diedro técnico, pequeño pero muy peleón. A partir de esto la dificultad disminuye considerablemente, alternando cortos diedros hasta introducirnos en la monolítica chimenea que salva el último resalte vertical. El resto ofrece una escalada entre pinos sin llegar a ser un bosque, hasta alcanzar la cresta de Cabirols, punto desde donde podemos iniciar el descenso hacia la tartera principal por detrás, o bien bajar a la izquierda para localizar los rápeles de la Canal de les Bruixes y volver al pie de vía (recomendable).



- La vía Haikus acierta una de las últimas líneas abiertas en la Dent de Cabirols, aprovechando la entrada más natural y una marcada salida más exótica que difícil, que conduce directamente al rápel de bajada por la Canal de les Bruixes ubicada justo detrás de la pared. Una escalada semiequipada con algunos pitones en los pasos más significativos, que coincide unos metros al inicio del L2 con la vía SAME que sube por la derecha, para continuar por el espolón hasta entrar en la gran canal que domina el sector. Desde aquí se alcanza la vistosa diagonal existente, descubriendo un curioso túnel y siguiendo el marcado diedro con múltiples posibilidades de escape al bosque de la derecha. En definitiva, una romántica alternativa que hace honor a su nombre, Haikus, cortos versos orientales cargados de emotividad en pocas palabras. Roca buena en conjunto.



- La vía Quedelemí destaca claramente por su evidente diedro adosado a la monolítica plancha de la cara sur, ofreciendo una escalada diferente al resto de los itinerarios de la vertiente más propensos a la técnica de adherencia. Fue abierta en el día por lo que el rastro de material es más bien escaso y la auto-protección la herramienta indispensable para realizar el itinerario. Los primeros largos no presentan un interés especial, pero al alcanzar el diedro todo cambia y aparecen los pasajes más insospechados, siempre sobre roca de calidad. Una clara alternativa a las solicitadas vías de placa, con el requisito añadido de manejar bien los friends. A la salida atravesar a la derecha hasta localizar las marcas verdes que señalan el camino de les Costes d'en Dou.



- La vía Dorian ofrece un evidente trazado a la derecha del Desplóm del Palancó, aprovechando una característica chimenea situada en el eje de la depresión que forma la pared. Se trata de una escalada poco equipada en la que solo encontraremos algún espit como referencia y será preciso colocar algunos pitones para asegurar algún tramo puntual. Los cuatro primeros largos no son nada del otro mundo, pero la chimenea y sobre todo la última tirada justifican sobradamente la ascensión, con un sorprendente muro final que representa una de las salidas más sorprendentes del Roget. Inicio marcado con una flecha grabada en la pared. Roca muy buena en conjunto especialmente en el último tercio. A la salida de la vía remontar al lomo principal y descender caminando hacia el W, para localizar intuitivamente a la derecha, un paso muy estratégico utilizado por los rebecos para alcanzar la tartera posterior de la muralla.



- La Paul Preuss es una escalada vinculada al espíritu de este eminente aperturista del siglo pasado, cuyas primeras diseminadas por infinidad de cumbres alpinas atienden a un escrupuloso estilo que por desgracia lo llevó a su muerte. Esta modesta línea descubre el eje imaginario de la pirámide oriental del Roget, progresando por su inevitable zócalo vegetal, hasta alcanzar las fisuras más significativas que ofrece el corazón de la vertiente. Una aventura en toda regla, poco recomendable para los usuarios de cintas exprés y magnesio, pero muy interesante para huir de la monotonía escalando una cima secundaria de la forma más digna y natural. Itinerario sobre roca de calidad en todo el recorrido, y con una buena dosis de vegetación (boixos) hasta llegar al punto de encordarse según la habilidad y la pericia de cada uno.

ESCALADAS EN COLLEGATS

- El congosto de Collegats representa un microcosmos de itinerarios de todo tipo, ideal para escalar todo el año gracias a su variedad de orientaciones y comodidad de accesos. A continuación aparecen algunas vías de aventura, que sin lugar a dudas servirán para descubrir todos los secretos de la zona, y familiarizarse con un conglomerado de calidad especialmente indicado para la escalada libre.



- La Oriflama "Oro y llama" es una de las líneas más coherentes de la Pared del Pessó al contar con un continuo trazado de conglomerado gris, a diferencia del resto de itinerarios interrumpidos por un bosque central inevitable que rompe la tónica de la ascensión. Una escalada asequible en general, salvo un primer largo en el que encontramos la mayor parte del material utilizado, para solventar la verticalidad de los primeros metros hasta que el terreno se presta definitivamente al libre sinuoso hasta el final. A partir de la R1 la roca aparece excelente y hay que acertar sus debilidades sin seguros a la vista, contando que en las reuniones encontraremos casi siempre la pareja de espits de rigor. Una aventura que queda truncada a mitad del L3 al surgir por la izquierda la vía Kollegats, continuando paralela a la Oriflama hasta la cima restándole el compromiso y la solitud original. En definitiva, una vía casualmente repetida debido a unas características que poco atraen a un personal más propenso a las monótonas rutas equipadas exentas de todo misterio.



- El nombre de Galileo viene dado por la existencia de una gran roca esférica asentada en la R8, que sirve de ayuda para realizar una escalada que sin ser complicada exige un cierto instinto, ante todo en su primer tercio donde se acentúa su verticalidad. Roca generalmente buena salvo un tramo puntual del L2, donde se colocó un parabolt extra en el transcurso de la segunda ascensión para aminorar la jugada de tipo. Por lo demás, se trata de una escalada aventurera abierta en una sola jornada, en la que quedaron varias reuniones montadas con espits y algunos clavos de referencia en las tiradas. Una alternativa sin problemas de frecuentación ni desgaste del terreno, especialmente indicada para todos aquellos que deseen sonsacar todo el encantamiento de la Pared del Pessó de la forma más natural.



- La vía Imperator contempla un trazado mucho más espectacular que los dos anteriores, ofreciendo un primer tercio elegante y seductor perfectamente vestido por sendas grietas, y un final de fiesta que no deja indiferente a nadie, haciendo olvidar unos largos centrales de trámite sin mayor interés. Escalada asegurada únicamente en los pasos claves que son pocos pero buenos, sobre una roca de calidad con muy pocas repeticiones. Otra ruta detenida en el tiempo, que quizás algún día resucite por una moda más inclinada hacia la aventura y el afán de exploración. Hoy por hoy, las rutas generosamente equipadas y las vías deportivas son los principales reclamos de esta suculenta escuela del Pallars, privilegiada en roca, desnivel y variedad de orientaciones, que la consolidan entre las más solicitadas del eje pre-pirenaico catalán.



- El gran diedro que forma la Agulla del Gos es la escusa principal para proseguir un trazado poco definido de entrada, pero con un último tercio dotado de unas buenas fisuras que le suman toda la gama de pasajes que podemos encontrar en la Pared del Pessó. Además de buena roca, cuenta con un breve tramo de artificial liberado en 7a+, como un aliciente más para superar el eje de la muralla con el mínimo equipamiento y sin rodeos, salvo el bosque inevitable que se sortea por donde menos predomina. En la parte final destaca una doble canal (escalar la chimenea de la derecha) y un compacto offwidth de salida como recompensa al tramo vegetal que rompe la continuidad de la ascensión. El nombre se refiere al bucólico monasterio de Sant Pere de les Maleses, ubicado en uno de los rincones mágicos que ofrece la zona y presidido por las conocidas Moles del Pessó.



- Estamos ante una de las rutas más sinuosas de la Pared del Pessó donde cada largo es un mundo aparte, ofreciendo una aventura más que completa enlazando los muros más oportunos que salen al paso de forma inteligente y atrevida. De entrada hay que ganar el pie de vía trepando por un zócalo vegetal, para acertar el punto idóneo y alcanzar la fisura del L2, lo más exigente con diferencia de todo el itinerario. A todo esto, le sigue una estratégica travesía hacia la derecha que conduce a una zona de placas menos verticales, donde una pequeña entosta es la siguiente escusa para avanzar. Atención en este tramo al enorme rozamiento y a un paso puntual de artificial donde hay que colgarse a saco de un Alien tras una buena excursión en libre. Un nuevo largo en forma de diedro oculto lleva al último tercio sin demasiadas complicaciones, pero donde hay que adivinar el camino correcto hasta el final. Roca buena en conjunto y pasos claves equipados. Pocas repeticiones.



- Siempre es un gran placer y todo un privilegio escalar con eminencias, y en este caso con el matrimonio Anglada abriendo vía en memoria a Ernest Lamarca, un excelente escalador y montañero de la década de los 50, tristemente fallecido en el año 2000. En el margen izquierdo de las Moles del Pessó queda esta modesta gesta de tres tiradas poco equipadas, sobre la calidad de un muro totalmente apartado del escenario habitual y del murmullo de los visitantes de los bucólicos restos del monasterio de Sant Pere de les Maleses. La vía resigue lo más asequible ofreciendo una línea breve y homogénea con un máximo obligado de V+, destacando la fisura terminal como lo más significativo. Una vez alcanzada la R3, se puede salir trepando fácilmente hacia la cima con tendencia a la izquierda, o bien bajar por la misma vía mediante 3 rápeles (más recomendable) para volver por el sendero principal o combinar con otro itinerario si se tercia.



- La vía Dilemma supera la mola más occidental caracterizada por una arista final muy asequible. Después de un primer tercio exigente con un tramo de 6b bien asegurado (L2), aparece un sinuoso tercer largo bastante a pelo sin expansiones, que posiblemente sea lo más decisivo de todo el trazado por su difícil protección. Pese a ello la roca es aceptable en todo momento, siguiendo una línea muy atractiva y bastante rápida, donde será imprescindible un buen dominio del terreno e ir sobrado en Vº grado expuesto. Se desconocen repeticiones. Para llegar al inicio es preciso improvisar por el bosque en diagonal ascendente desde el camino, hasta alcanzar el desagüe de la pirámide invertida y atravesar a la izquierda.



- La vía Borbón descubre el lomo derecho de la pirámide invertida que dibuja la muralla, mediante unas buenas tiradas en libre poco equipadas, pero muy elocuentes y atrevidas. Solo el primer largo podemos considerarlo expo, ya que el resto ofrece mejores posibilidades de protección. Roca buena en conjunto, destacando el monolítico diedro del L4 (oculto en la foto) y sobre todo la última tirada por el risco principal, que rompe la monotonía por su estrategia y verticalidad. Acceso siguiendo el trazo por el bosque desde el camino, dirección a la llamativa zona desplomada, y flanqueando por el pie de vía hacia la izquierda. El nombre no va en relación con la realeza, sino más bien con una entrañable mascota afincada en sus días en un pequeño pueblo perdido del Pallars.



- Paralela a la Borbón, la vía Club de Fans amortiza lo mejor del terreno básicamente por placas, resolviendo en libre bastante asequible toda la pared salvo un pasaje muy puntual imposible de evitar mediante ningún rodeo. Es en este punto donde se puede comprobar perfectamente la complicada maniobra para emplazar el espit de turno en el sitio correspondiente, tras colocar un plomo de soporte haciendo malabarismos con una sola mano. Son los gajes del oficio, que solo los aperturistas más cautos saben reconocer. Esta vía ofrece además, una ascensión rápida y poco equipada donde habrá que reforzar con artilugios, o exponerse a largas excursiones entre los escasos seguros existentes. Destaca como realmente expuesto las dos tiradas finales donde solo hallaremos un par de espits en la R5 y nada más, confirmando que la roca es buena en todo momento aunque no está permitido el lujo de caerse según donde, como suele ser habitual en esta zona.



- La vía Somni Clementina queda situada en el rincón más sombrío de las Molas del Pessó, factor a tener en cuenta según la temperatura, y su escalada combina la aventura con la filigrana al ir de un extremo al otro sin avisar. Tal es así, que la canal de entrada consolida el término salvaje, y a partir de la R1 un lienzo de buena roca justifica ampliamente una ascensión muy interesante de grado moderado, con un segundo largo que requiere decisión y entrega. El resto prosigue por un terreno de calidad, más propenso a los pequeños agujeros que a los grandes bolos, prácticamente asegurado con espits y algún clavo en los movimientos claves. Su nombre hace referencia al célebre grupo alemán de música electrónica Tangerine Dream.



- El Diedro de la Tuca representa el diedro más marcado que ofrece las Moles del Pessó en su vertiente E. Una elegante línea cuya lógica entrada consiste en superar las debilidades del muro preliminar, ganando el eje de la fisura en el punto más factible sorteando su considerable verticalidad de entrada. Cabe anotar que el primer largo, protegido con alguna chapa de consolación, supone una dificultad asequible pero expuesta siguiendo el camino más elocuente. Una vez en el magnífico diedro, la fisura permite una buena protección a base de fisureros principalmente, hasta que al final aparece el pasaje clave para salir al exterior y alcanzar la rampa de salida. De la cima se continúa trepando fácilmente hacia el risco principal, para localizar el camino de bajada habitual hacia la derecha que lleva en poco rato a la vía ferrata.



- La Pared de la Figuereta es sin duda alguna el escenario más cómodo del congosto de Collegats, ofreciendo unos itinerarios más cortos pero intensos, ideales para familiarizarse con el estupendo conglomerado de la zona. Las vías Flyers y Samurai representan dos modernas alternativas situadas en el margen derecho de la pared muy cercanas a la carretera, cuya dificultad y concepción no nos dejarán indiferentes. La primera aprovecha una llamativa diagonal asegurada con chapas, para luego proseguir por un atrevido muro donde se concentran los pasos más exigentes con diferencia (6b). La Samurai se atreve directamente por un explosivo desplome (6c), para alcanzar una serie de curiosos canalizos en los que despunta un pasaje obligado significativo (6b), donde hay que dar la talla nunca mejor dicho.




- La vía Ardor Guerrero aprovecha lo más asequible y aceptable del sector central de la muralla sur, superando los dos pisos por roca generalmente buena y en escalada libre poco equipada. La travesía a la izquierda para continuar la ascensión, rompe inevitablemente la magia de un terreno bastante caótico donde hay que serpentear para sortear los obstáculos. El nombre de la vía se refiere a la infantería que resistió en la cima de la Pessonada durante la guerra, dada la gran cantidad de restos en forma de latas oxidadas que aparecen acumuladas en las feixas a lo largo de la ascensión. Destacar que el grado es obligado con un tramo de 6a algo expo, y en todo el trazado solo encontraremos algunos espits en las reuniones que serán claves para el descenso. Una vez arriba lo mejor es bajar por el mismo itinerario en rápeles, por lo que será interesante llevar cordinos para reponer. Se desconocen repeticiones.




- La vía Microclima utiliza la misma estratagema que la vía Ardor Guerrero superando algo más a la derecha uno de los sectores más significativos de toda la muralla sur, recorriendo un diedro solitario  característico que resulta la escusa lógica de la ascensión. Hasta alcanzar el diedro no encontramos gran dificultad, pero una vez en el mismo habrá que dar la talla para salvar alguna panza significativa. Después de este entretenido pasaje especialmente atlético, aparecen unas tiradas dignamente interesantes hasta alcanzar la cima. En la vía solo encontraremos el material señalado en la reseña, por lo que hay que asegurarse convenientemente. Persiste la escalada algo expo sobre roca generalmente aceptable en todo el recorrido, salvo el tramo de trepada fácil donde se observa claramente la línea de un desprendimiento. Al terminar la aventura será interesante dirigirse a la salida de la vía anterior para localizar los rápeles de bajada. Se desconocen repeticiones.  

ESCALADAS EN LA COMARCA DEL ALT URGELL

- La comarca del Alt Urgell está situada al norte de Catalunya y al sur de Andorra, siendo el río Segre su eje principal. Gracias a la exhaustiva guía de escalada publicada hace poco tiempo, podemos descubrir los secretos de sus grandes palestras, y los rincones más privilegiados para la práctica de cada una de las facetas que ofrece la escalada tanto deportiva como clásica. A continuación, aparecen algunos itinerarios de aventura que pueden servir, si no más, para conocer unas interesantes escuelas casi siempre amparadas por una roca caliza extraordinaria, en unos entornos rurales donde el silencio y lo salvaje afortunadamente aún co-existen.



- La vía del Nifo fue el segundo itinerario abierto en Roca Narieda aprovechando el camino más evidente para superar los dos pisos de esta notable muralla situada frente a la localidad de Organyà, bien visible rumbo a Andorra desde el sur. Se trata de una pared de caliza muy compacta orientada al oeste, cuyos trazados acostumbran a reseguir las pocas fisuras existentes dado que sus muros ofrecen una dificultad más que considerable por su escasez de agarres. La vía del Nifo, dedicada a Pep Masip, se vale del diedro más afortunado que dibuja la parte inferior, y tras atravesar el bosque intermedio ataca lo más asequible de un proyecto finalizado en una sola jornada, tras semiequipar previamente los seis primeros largos. Con los años y por sus excelentes características, se ha convertido en uno de los itinerarios más visitados de la zona, pero prescindiendo de su segunda mitad mucho más salvaje y menos atractiva, ahorrando horario y el penoso descenso desde la cima. Así pues, la comodidad apuesta por bajarse en rapeles desde la R6 o R7 según convenga, y dejar el resto para los más aventureros, la decisión más oportuna para no complicarse la existencia habiendo probado lo mejor del pastel.



- La Fisura Leroy-Merlin hace alusión al nombre de la firma comercial especializada en bricolaje, por el mero hecho de que cuando se abrió fue necesaria una intensa sesión de jardinería para progresar por un diedro colmado de vegetación. Tras una poda a consciencia, apareció la buena caliza de la zona, y el trazado más asequible de un sector dominado por monolíticas placas donde se albergan los itinerarios más extremos de la Serra de Carreu. Una palestra en expansión, gracias a su increíble roca y accesos parecidos a su vecina Serra de Sant Joan, situada sobre el mismo eje calcáreo pero en diferentes comarcas. La fisura en cuestión, ofrece todo un recital de pasajes en diedro hasta que finaliza y hay que continuar por placas hasta la cima. Escalada totalmente desequipada pero con buenas posibilidades de protección, contando con las sabinas protagonistas que aún existen. Aproximación similar a la vía Ratikon, y descenso por la canal de la izquierda mediante un rápel final de 40m.



- La Ratikon fue la primera vía abierta en la Serra de Carreu, con el privilegio añadido de elegir una de las líneas más lógicas y sugestivas que ofrece su soleada vertiente. La ruta arranca por placa hasta instalarse en el diedro principal que pronto desaparece, obligando a continuar hacia la derecha para situarse al pie de una fantástica diagonal colmada de techos, donde aparecen los pasajes más sorprendentes que podamos imaginar. Unos tramos de compacta adherencia son la recompensa al esfuerzo de entrada para ganar la verticalidad del L1, lo más difícil con diferencia. Escalada poco equipada, obligada en conjunto y sin desperdicio alguno, son los rasgos fundamentales para fundirse en una aventura del todo recomendable, aunque en libre siempre exigente. Acceso evidente desde el pequeño núcleo de Bóixols, por una buena pista que sale dirección a las paredes. Aparcar a la altura del objetivo, y remontar improvisando campo a través por lo más idóneo y practicable hasta sortear el zócalo por la derecha (45 min). El descenso se efectúa cresteando dirección E hasta bajar por la primera canal donde al final encontraremos la instalación de un rápel de 45m.



- La vía Spirit (nombre de un satélite enviado al espacio exterior) representa la línea perfecta para salvar el frontón anaranjado más llamativo de toda la Serra de Sant Joan. Tras un primer largo de trámite con posibilidad de evitarlo entrando por la derecha, aparece una segunda tirada que por sí sola merece la visita por su compacta y exquisita ejecución. El L3 es el más rabioso y se abrió en escalada combinada, pero en el transcurso de la segunda ascensión se forzó en libre expuesto sin utilizar la maza. Después de esto lo que sigue es un elocuente pasadizo de escasa dificultad, que en forma de gran diedro inclinado conduce sin más secretos al final de una aventura muy recomendable, y más con la ayuda de unos pitones. Su acceso se realiza por la pista principal que parte de Montanissell dirección a las paredes (W), y a los pocos kms se llega a un amplio collado donde se divisa claramente el objetivo. Tras un breve descenso y pasada una casa, aparcaremos en un ensanche y tomaremos un desvío a la derecha que conduce hacia el lomo más despejado que lleva directamente al pie de vía (45 min). Para el descenso hay que atravesar al collado de la derecha y localizar la instalación en un árbol estratégico, para efectuar un rápel de 25m por el lugar donde la pared posee el menor desnivel.



- Uno de los techos más significativos de todo el pre-pirineo catalán se encuentra en la Serra de Sant Joan. Se trata de un ejemplar único por sus geométricas características, que tal parece ser un capricho arquitectónico fraguado dentro de un encofrado horizontal. Para situarse bajo sus dominios, es necesario salvar tres tiradas de trámite sin un gran interés en especial, y desde la R3 contemplar el carril de espits (17 pasos colocados a mano por el Sr.Paca), que conducen al vértice del asunto. A la salida alcanzamos el relevo y un consistente fin de fiesta en libre, para despejarse de la pedalada y completar así una ascensión peculiar e imprescindible para los coleccionistas de techos singulares. Roca buena en todo el recorrido. Aproximación y descenso idénticos a la vía Spirit, pero atravesando un trecho más hacia la derecha. Evitar en lo posible los meses calurosos, dado que toda la vertiente está orientada al sur y el terreno es bastante seco por naturaleza.



- La vía Tamariu acierta una línea de grado asequible sorteando elegantemente los obstáculos que salen al paso, resultando un bonito itinerario del todo recomendable aunque desequipado. Una buena escusa para utilizar el juego de fisureros y los friends, en un terreno donde se presta claramente a la autoprotección, y su calidad no decrece hasta el final amortizando lo más limpio y elocuente. Destacan sus dos primeros largos y el marcado diedro del L4 donde se concentran los pasos más significativos. Aproximación desde la pista de Montanissell a la altura de un amplio collado con gran explanada incluida, donde hay que tomar el mejor rumbo hacia el objetivo, aprovechando primero los espacios más abiertos con tendencia a la derecha, para posteriormente atravesar a la izquierda en diagonal ascendente hacia la base de la pared (45 min). El descenso se efectúa a pie bajando por la segunda canal situada a la derecha del sector.



- La Buffet Lliure contempla una ascensión muy intensa y variada donde cada tirada es un mundo aparte. Ya de entrada, en el L2 sorprende un singular slab aislado a superar lateralmente, para alcanzar la diagonal ascendente que conduce al coctel de fisuras más definidas y elegantes que ofrece el margen derecho del monolítico frontón central. Destacar un tramo de artificial a la salida de la R4 donde será de utilidad un gancho ancho para progresar. Una vez terminado el diedro principal hay que serpentear por unos muros algo expuestos, hasta alcanzar una fisura terminal de dudoso aspecto pero buena en cuestión. En definitiva, una ruta de aventura prácticamente desequipada (solo un espit en R5 y algunos clavos), con buenas posibilidades de protección y sobre un terreno mucho más compacto de lo que se adivina a primera vista. Aproximación y descenso similares a la vía Tamariu.



- Como su nombre indica, la vía Trencasostres transcurre de tal manera que sortea cada uno de los techos que van apareciendo a su paso, resultando un trazado simplemente espectacular. La ruta se encuentra prácticamente desequipada, por lo que es preciso clavar algún paso puntual y el resto a base de aliens y friends al gusto. Ya de entrada, destaca una buena fisura que lleva bajo un gran techo triangular que se evita mediante un elegante flanqueo hacia la derecha. A la salida de la R3 aparece el pasaje clave (espit) negociando unos cortos diedros muy compactos, hasta que el terreno pierde intensidad atravesando una zona fácil con algo de vegetación. De nuevo la escalada gana interés y es cuando la estrategia conduce a sortear lateralmente el desplome final, para acertar la salida más factible del escenario al estilo Ordesiano. Una vía sin desperdicio con buena roca en conjunto, que pese a su aspecto desolador, significa un objetivo claramente recomendable dentro del repertorio más frecuentado de toda la Serra de Sant Joan.



- Safari calcari ofrece una línea desequipada de cierto interés, donde claramente se puede descartar el primer largo por su nefasto aspecto. A partir de la R1 la película cambia radicalmente y surge un eje fisurado sazonado de todo tipo de diedros, que lleva directamente a la cumbre mediante una escalada en libre principalmente atlética. Salvo el primer largo, la roca es muy buena, y durante el recorrido encontramos algunas sabinas muy oportunas para asegurarse como en el significativo diedro del L4. Por lo demás, se trata de una ruta que quizás a estas alturas aún no tenga repetición, por quedar básicamente apartada del sector principal y poseer una aproximación algo más penosa desde la pista principal (1h). El descenso se efectúa atravesando por detrás de la muralla dirección oeste, hasta localizar la canal de bajada habitual señalizada con un gran hito.



- Subiendo de Organyà a Montanissell divisamos desde el picnic de la Font Bordonera, una pared rojiza sin grandes rasgos donde descansa la vía Solaris, la línea más asequible para solventar una verticalidad no siempre de calidad rodeada de desplomes. Una escalada exigente desde un principio donde es necesario una buena intuición para acertar el camino correcto de acceso, y la diagonal ascendente que se intuye por la pared y que lleva a la salida más factible decorada con una peculiar franja de mármol rosa. Para llegar al inicio, lo más breve consiste en acceder atravesando desde la doble curva pasado el picnic, improvisando por lo más abierto hasta trepar el zócalo y ganar la base del asunto (30 min). El descenso se efectúa por la derecha flanqueando sobre el risco y bajando entre la vegetación hasta localizar la instalación de rápel (40m) en un árbol. Una vez en el suelo podremos contemplar una curiosa cavidad, para completar una exótica aventura expuesta al sol, y al murmullo de los domingueros -si los hay- asentados en el picnic de la carretera.



- El pequeño núcleo de Valldarques es uno de los rincones mágicos que posee la comarca del Alt Urgell, transitando entre Coll de Nargó y la pequeña aldea de Bóixols. Un lugar arropado entre riscos de tonalidades otoñales, cuya verticalidad destaca pese a su modesta altura poco solicitada hasta el momento por los aperturistas locales. Su roca arenisca desentona en una zona de caliza dominante, pero afortunadamente se deja escalar, al menos en la ruta más asequible descubierta hasta ahora: el Esperó del Castell. Situada frente a una estratégica torre de vigilancia, el espolón ofrece un par de tiradas en libre por sendas fisuras, donde hay que tantear su calidad en algún paso puntual. No obstante, el bucólico entorno compensa ampliamente el defecto, tal como su comodidad de acceso y retorno al vehículo desde el Mas de Sobre-roca situado sobre el mismo objetivo. Orientación soleada ideal desde otoño a primavera.



- Pese a su asequible y elocuente línea eclipsada por completo por el espolón de la vía Núria, la Aresta dels Joncars nunca ha sido un objetivo solicitado debido a su escaso equipamiento y con buriles de la época. Se trata de una larga sucesión de placas inclinadas, donde destaca claramente el primer largo y el inicio del sexto por su mayor verticalidad sin llegar a extremos. El resto hay que navegar por un conglomerado que sin ser malo, hay que prestarle atención y acertar el camino más correcto hasta situarse a caballo de la marcada arista. A estas alturas sería oportuno reemplazar sus antiguos anclajes por parabolts, dada la consistencia más bien blanda del conglomerado de la zona, perceptible durante la apertura al realizar los agujeros con el burilador. Para llegar al pie de vía hay que acceder en coche a la ermita de Castell-Llebre y continuar andando por la pista que sube hacia Sant Honorat. Tras una significativa cuesta, una pista secundaria a mano derecha atraviesa la ladera dirección a las paredes. Al final de la pista hay que internarse por el bosque y atravesar de la mejor forma hasta localizar el objetivo (1h larga). El descenso desde la cumbre se realiza por un camino señalizado al principio y por la pista de nuevo a la ermita (45 min.)

ESCALADAS COMBINADAS

- Cuando prácticamente todo se gradúa en libre, aún existen itinerarios que para abrirlos es necesario recurrir a la combinación técnica, es decir, escalar en libre hasta el límite de las posibilidades personales y a partir de aquí utilizar los estribos para solventar mayores dificultades. Es lo que se entiende por escalada combinada. A continuación aparecen una serie de rutas donde es preciso dominar el tema, pues en su recorrido se alterna el libre exigente con el artificial técnico y laborioso. Son vías poco repetidas dada su complejidad, cuando lo que actualmente se lleva por la gran mayoría es la escalada totalmente en libre, o bien todo artificial, otra faceta significativa para unos pocos adictos al tecnicismo extremo.


- La vía Bóvedas de Acero representa una aventura que se sustenta aprovechando la entrada de la vía Anglada-Gallego, enlazando con el diedro blanco de la Revelación, y atacando de lleno la característica bóveda central de la pared SE sin más pretensiones. Una combinación algo exótica desde lejos, pero no más inverosímil que otros trazados que salvan las endemoniadas formas de este coloso alicantino dotado de luz y vacío. El privilegiado terreno del Peñón siempre facilita el capricho sin grandes trabas, mientras dispongamos de unos mínimos recursos y habilidad técnica. Así pues, esta escalada es una escusa más para pasar un rato entretenido entre las gaviotas, y hacer apetito para luego despacharse con un buen menú en el puerto si el presupuesto lo permite. Roca de calidad variable en la bóveda y buena en el resto. Itinerario abierto sin expansiones, y a estas alturas rodeado de otras rutas más recientes -atención- equipadas con parabolts.



- Dos hombres y un bombón resuelve el margen izquierdo del espolón sur del Firé, encadenando todos los tramos grises y coincidiendo con la fisura de la vía Luis Villar, hasta que ésta la abandona para introducirse en la marcada chimenea que dibuja la vertiente oeste. Una combinación donde es preciso dominar todos los temas, desde el artificial laborioso al libre expuesto, sobre toda la gama de cualidades que encontramos en el conglomerado menos solicitado y más alejado del escenario habitual. Sus dos primeros largos son posiblemente los más exigentes, y donde el recurso de la maza y los clavos se hace imprescindible. Para el resto solo necesitaremos los fisureros y los Aliens, dado que se encuentra semiequipado con pitones y espits en los pasos claves. Su aliciente principal aparece a partir de la R4 cuando el terreno mejora y la dificultad disminuye favorablemente, ofreciendo una escalada rápida y asequible, pero algo expuesta, por una marcada columna hasta alcanzar la Punta Buzón. Una ruta que con toda seguridad nunca llegará a pulirse como tantas otras de esta célebre escuela, gracias a sus características más vinculadas a la escalada de aventura que a un rocódromo deportivo.



- Posiblemente la vía dels Artistes es el único itinerario de artificial sonado en una escuela colmada de rutas básicamente deportivas como la Mussara. Todo empieza por la existencia de una vistosa fisura que atraviesa el techo más significativo del sector Taronja. Una sugestiva línea que exige un buen dominio sobre los estribos, puesto que de entrada hay que colgarse con decisión y cierta delicadeza, para no empotrarse con el zócalo situado por debajo de la R0. Una vez solventados los primeros pasos, aumentan las posibilidades y las piezas entran mucho mejor, incluso de la familia de los friends. Pasado el obstáculo principal y cruzado la vía Augusta, de nuevo hay que esmerarse equipando un tramo más que vertical, que conduce al elegante diedro perfecto que cierra la aventura. Itinerario selectivo, roca compacta y grado obligado, la trilogía perfecta en un lugar donde se hace extraño el ruido de la maza y tanto material, para alcanzar una cima modesta pero sin desperdicio.



- Como la mayor parte de las vías de los 80, la vía Odessa comulgó con un estilo propio vinculado a la época, limitando al máximo el uso de la expansión. Si los escaladores de los 40 no usaron tal estrategia para vencer sus objetivos, con menos razón había que recurrir al buril tras 40 años de evolución técnica y humana. La Proa fue curiosamente uno de los primeros lugares en explorarse del perímetro sur montserratino, a poca distancia de la mítica Agulla Fina y del Vermell del Xincarró, raramente visitados en unos tiempos donde en los límites del Bruc y Collbató prácticamente no existían vías, y menos equipadas. Después de la Bosconero y la SAME, la Odessa cumplió por el margen izquierdo de la Proa sirviéndose de unas breves fisuras que justifican su trazado. Después de un elocuente primer largo, aparece un muro más peliagudo que obliga a navegar con rumbo a la R2 sin demasiadas referencias ni protecciones. La traca final consiste en superar con ayuda de los fisureros, una oportuna fisura hasta alcanzar un espit en lo alto que anuncia el paso clave del itinerario. Roca buena en conjunto y pocas repeticiones.



- La vía Amics del Sol se abrió recurriendo a la depurada técnica montserratina en un claro momento evolutivo donde la aparición de los plomos facilitó la progresión por muros impensables. Esta ruta no obstante, tuvo el privilegio de escoger la línea más sugestiva de la pared con diferencia, y solo se utilizó excepcionalmente un plomo como recurso para resolver un cambio de fisura del L5. El resto se solventó con la artillería básica, los fisureros y las cuñas de madera, resultando una ruta combinada de cierto nivel muy codiciada por los fanáticos del pedal. Hasta la fecha cuenta con muy pocas repeticiones, aparte de poseer un nido que obliga a restringir su escalada en la época de nidificación. La vía va dedicada als Amics del Sol, un romántico colectivo que a partir del 1915, derrochó su energía cuidando del paraíso montserratino como si de su segundo hogar se tratara. Todo esto ya es historia, pero sus valores merecen ser imitados y recordados para siempre, a favor de una montaña vital para todos.



- La vía Metal Gear ofrece una escrupulosa ascensión con una línea bien definida, donde destaca claramente un apoteósico primer largo en el que aparece un expuesto tramo de artificial tras superar la rampa de entrada. Es uno de aquellos pasajes donde buscamos el cerrojo y no lo hay, aún disponiendo de todas las llaves como en los video-juegos de estrategia al cual se refiere su nombre. Por suerte, a partir de la R1 la pantalla cambia radicalmente hacia una dificultad en libre disfrutona y asequible, pese a la ausencia casi total de protecciones frente a un terreno de gran calidad propicio para amortizar los Aliens o similares. Toda una ascensión realmente combinada, en la que hay que dominar el tema desde un buen principio y echarle morro en el primer obstáculo.



- La vía Marco Polo corresponde a una de las pocas líneas naturales que ofrece el corazón de la Roca dels Arcs, cuya sinuosidad permite un grado asequible semejante a la pionera vía del Quatre situada inmediatamente a su derecha. Se puede observar claramente que hasta la salida del techo se abrió con anterioridad por diferentes aperturistas recurriendo al buril por sistema, y a partir de la R3 la continuó la cordada definitiva mediante un estilo más acorde a las posibilidades de un terreno siempre de calidad y con una lógica aplastante hasta la cima. Una escalada que contrasta con sus vecinas rutas equipadas por arriba en la mayoría de los casos, aprovechando la vertical de la mejor forma para levantar un rocódromo apto para todos los públicos. Una circunstancia que descubre el enorme pulido de los agarres como el factor más negativo de toda la zona, del cual se salva por pelos la Marco Polo al ser la menos solicitada del sector.



- La vía Livanos resuelve la máxima debilidad del Pilar del Segre al evitar por completo los notables desplomes que dominan el sector. Fue abierta en escalada combinada tal como detalla la reseña, utilizando básicamente pitones por lo que quedó totalmente desequipada incluso las reuniones. Con los años y las repeticiones, florecieron algunos clavos convidando a subir en libre dándole un mayor prestigio y aliciente. De todas formas, remotamente llegará a sobarse tal como ocurre en la mayor parte de los itinerarios en libre de Vilanova de Meià, gracias a prescindir del burilador en su apertura y en consecuencia no necesitar ningún tipo de reequipamiento posterior que transforme su estilo y su carácter original. La vía va dedicada al mítico escalador francés Georges Livanos.



- La vía Eureka y Josep Pla representan las líneas más definidas que ofrece el margen izquierdo de la Roca dels Collars. Se trata de dos itinerarios desequipados prácticamente sin expansiones, cuya escalada aparece compacta y laboriosa a ritmo de pequeño Big Wall, siendo necesario esmerarse con el material y dominar el pitonaje esencialmente. Destaca la segunda, dedicada al ilustre escritor catalán Josep Pla, por su complejidad técnica con un consistente diedro de entrada y un rabioso tramo de artificial en el segundo largo de fisura yosemítica por semejanza. Gracias a la impecable roca del sector, con los años se han sumado multitud de itinerarios en libre que han promovido esta tranquila palestra situada por detrás de la conocida Roca Narieda, arrinconado sin querer, este par de bonitas vías de corte combinado. No obstante, en un futuro pueden ofrecer un reto considerable para liberar dada su configuración y buenas posibilidades de protección, la tendencia más acorde con la evolución actual de la escalada en roca no deportiva.



- La vía 1879 invita a escalar uno de los sectores más sorprendentes de la pared, tal como insinúa su primer largo desde el interior de la gran bóveda donde se cobija la construcción más entrañable de Canalda: la casa de la Rita. La fecha hace referencia al año en que se construyó esta modesta estancia de visita obligada, que el tiempo aún no ha arrebatado por fortuna. Una hilera invertida de parabolts solventa el acusado desplome para alcanzar un elegante diedro, que por sí solo justifica la ascensión y la habilidad para protegerlo con los friends. Cuando éste termina, la ruta prosigue por lo más asequible que no es fácil. Un pasaje abierto en 6c y posteriormente asegurado, conduce hacia un frontón donde inevitablemente hay que pedalear para salvar unos compactos desplomes que salen al paso. Pese a ser uno de los itinerarios menos expuestos de toda la pared, el acrobático manejo de los estribos es razón suficiente para quedar marginado y lejos de la frecuentación.



- La vía Terra i Mar (TIM) ofrece un trazado a la vieja usanza donde hay que resolver una línea fisurada muy elocuente que lleva directo al desplome dominante. Una escalada que recuerda aquellos célebres itinerarios que en su día abrieron los miembros del TIM de Sabadell, utilizando sus limitados recursos para superar las fisuras más técnicas y exigentes de la vertiente norte montserratina. Después de tres tiradas en libre desequipadas, aparece una bóveda fisurada que representa el tramo clave de la ascensión. Se trata de un largo en diagonal muy desplomado a pitonar en su totalidad, donde hay que emplearse a fondo clavando invertido todo un ajuar de hierros más bien largos y anchos. Al final cabe solventar un paso delicado en un tramo donde desaparece la grieta, hasta alcanzar el diedro de salida. Una aventura diferente al resto de las vías de Canalda, que hasta la fecha solo conoce una repetición. Roca aceptable en conjunto.



- Como casi todas las vías de Canalda, la vía Spectrum aprovecha las debilidades de un terreno muy sinuoso enlazando los escasos tramos fisurados que ofrece esta extensa formación de conglomerado. Después de un acertado primer largo con flanqueo incluido, le sigue un pequeño diedro muy peleón que supone lo más exigente en libre hasta alcanzar uno mayor, mucho más humano, que nos deja en el centro de la pared. A la salida de la R3 aparece el tramo clave de artificial, un desplome semifisurado donde hay que equipar algunos pasos hasta salir por la izquierda y ganar de nuevo el terreno de panzas típico hasta la cima. Ruta muy variada e interesante en todo su desnivel, con roca buena y unos tramos obligados que le otorgan un espectro especial. Posiblemente una de las opciones más exigentes del sector oriental de Canalda, que por su elocuente estética se repite de tanto en tanto.



- Como su nombre insinúa, en la vía del Pitó Agraït (pitón agradecido) encontramos clavos colocados en los lugares precisos, que entraron hasta el cuello y solucionan oportunamente los pronunciados desplomes que cobija el diedro inclinado más significativo de toda la vertiente. Una vira estratégica a nivel de la R3 permite salir al exterior y atacar el espléndido muro final, resultando una escalada un tanto exótica en conjunto, pero muy interesante pese a su lúgubre aspecto. Roca buena en general. Prever que la vía se encuentre bien seca para no sufrir en las chorreras de los primeros largos. El pasaje de 6b no es obligado y no existen tramos con una exposición destacable, por lo que es una vía recomendable para aquellos que no hayan escalado mucho por la zona y les apasione la escalada de aventura.



- La Virguería es uno de esos prodigios de la naturaleza que invitan a ser escalados tan solo por su elocuente perfil desde el suelo hasta la cima. La aventura comienza por un modesto desplome de roca impecable, donde con fisureros y unos plomos colocados se llega a un consistente muro que se resuelve estratégicamente sin expansión, pero con una buena dosis de habilidad y decisión. Una vez alcanzado el jardín, una exquisita escalada de panzas y resaltes configura la columna más definida de todo el sector. Inicio a la izquierda de unas cavidades bien visibles desde la carretera. Roca muy buena en conjunto, con un primer largo destacable por sus exigencias técnicas y exposición real. Grado máximo obligado: V+. Pocas repeticiones.


- La vía Rocío Dúrcal queda camuflada al fondo del barranco de Sant Honorat y su escalada es del todo dispar dado su contrastado perfil. Un enorme lienzo de conglomerado sirve de pedestal al muro final, donde se concentra toda la verticalidad y obliga a pedalear un rato alternando las chapas con los inventos, después de solventar dos largas tiradas en libre expuesto desde la canal. Una escalada con poco futuro, pese a su aceptable calidad del terreno y el privilegiado marco por donde se desenvuelve, imprescindible de conocer. Para ello hay que dirigirse al Hostal del Boix desde Oliana dirección al núcleo de Peramola, aparcar a la entrada y tomar el camino circular de la Ruta del Corb empezando por la derecha. Tras adentrarnos por el río y después de una fuerte subida, el camino llanea hasta atravesar las paredes por debajo del característico centinela dels Tres Ponts (1h larga). El descenso se efectúa en rápeles por la vecina vía Retiro Espiritual situada inmediatamente a la derecha.



- La vía Versió Original convida al trazado más complejo que ofrece el corazón de esta modesta muralla, mediante una elocuente línea que aprovecha lo mejor de su fachada principal orientada a poniente. El primer largo es sin lugar a dudas el más rabioso y exigente, mientras que a partir de la R1 la pared ofrece más recursos hasta enlazar una serie de fisuras muy oportunas que llevan a la cima sin pasar por la vegetación. La roca en general es buena, con exquisitos tramos sazonados de agujeros y pequeños puentes de roca que facilitan la progresión. Por sus características podemos garantizar que se trata de una consistente escalada combinada donde en todo momento hay que calcular la jugada, con pocos seguros a la vista y un grado siempre exigente. Solo una repetición conocida.



- La vía Viagra aprovecha los rasgos más destacados del frontón principal de la Gronsa norte, hasta el punto de vagar privilegiadamente por la vertical descubriendo todas sus debilidades, salvo un L6 donde hay que enfrentarse con el obstáculo principal. Se trata de un muro ligeramente desplomado, cuya calidad permite una interesante y entretenida progresión que contrasta con el resto de una ascensión prácticamente equipada y en libre. Roca buena en conjunto, cómodo acceso y descenso inmediato a pie por la canal de la izquierda, son el resto de los alicientes de un itinerario poco repetido, pero claramente recomendable para la práctica del pitonaje con falcas y el libre sinuoso.



- La vía Atemporal resuelve una de las cuatro líneas más representativas del extremo occidental de las Moles del Don, el distrito menos frecuentado de la zona por un tipo de vías claramente diferentes al resto del repertorio del río Estrets. Una escalada en la que destaca el L2 como lo técnicamente más costoso, aunque resta equipado para superarlo con solo los ganchos prestando atención al estado de los plomos colocados. La tercera tirada cuenta con un muro exigente que conduce a un marcado diedro final mucho más rápido, y donde no quedan más misterios por resolver. Roca buena en conjunto. Pocas repeticiones.



- La vía Final Fantasy ofrece el trazado más espectacular de la Roca del Sombreret tomando el relevo a su vecina vía Silvia después de su aparatoso desprendimiento. Una escalada del todo combinada, donde ya en el L2 hay que solventar un corto pasaje con friends, para alcanzar la columna principal que lleva bajo los desplomes dominantes. Una definida fisura salva el primer obstáculo, y a la salida de la R4 encontramos una hilera de parabolts que conducen a la chimenea colgada representativa. Después de esto tan solo queda adivinar la salida más oportuna a la cima, que a lo tonto conlleva un paso final obligado sin la chapa de turno. Roca buena en conjunto y muy recomendable.



- La vía Analògica ofrece una línea claramente distinguida formada por una elegante sucesión de fisuras y diedros, pero con el gran inconveniente de poseer una roca discreta que le priva de su encanto principal. A todo ello hay que añadirle un recorrido en el que solo encontraremos un par de parabolts en el L4, un clavo en el antepenúltimo largo, y las reuniones montadas correctamente, lo que da una ligera idea del grado de laboriosidad al que nos enfrentaremos. Destaca el L2 por su continuidad, con un rabioso tramo después de un antipático bloque empotrado, y el L4 donde se concentra todo un recital de pitonaje por una fisura que a ratos deja mucho que desear. En definitiva, una de tantas líneas escandalosas de la muralla sur de Busa donde hay que emplearse a fondo sin tregua alguna, siendo la tónica habitual de esta moderna escuela del Solsonès.